Ice Age Floods (English)
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You are standing at the edge of a ghost. Stretching for nearly three miles across and dropping more than 400 feet into the coulee below, this is Dry Falls. Today, it is a silent, sun-baked cliff of basalt, but 15,000 years ago, it was the site of the most spectacular waterfall on the planet. To put its scale in perspective, Dry Falls is nearly five times wider than Niagara Falls and more than twice its height. If you could step back in time, the roar of the water here would be so loud you would feel it in your bones, and the mist would rise miles into the atmosphere.
The story of Dry Falls is the story of water on a grand scale that defies modern imagination. During the Ice Age, when the massive ice dams in Montana failed, the released floodwaters poured across eastern Washington. As the floods entered the Upper Grand Coulee, they surged toward this precipice. At the peak of these floods, the volume of water thundering over this cliff was greater than the combined flow of every single river on Earth today.
As the water poured over the edge of the precipice, it created massive “plunge pools” at the base, some 400 feet below, which are now filled with the deep, blue lakes you see in the distance. Yet the surface of the flood waters showed barely a crease. The roiling force of the mud-saturated water ripped basalt bedrock off the face of the falls, layers of lava that had cooled millions of years prior. This process had caused the precipice that had begun miles downstream to retreat, migrating upstream to create the massive, crescent-shaped vertical walled amphitheater that spreads out before you.
For decades, the origin of this place was a mystery. A geologist named J Harlen Bretz was the first to argue that only a “Great Flood” could have created such a feature. At the time, his ideas were considered radical and were rejected by the scientific establishment, who believed the Earth’s surface only changed through slow, gradual processes.
Bretz spent years exploring the Scablands, pointing to Dry Falls as his “smoking gun.” He argued that there was no river currently in the area capable of carving a three-mile-wide canyon, and therefore, it must have happened suddenly. Eventually, the evidence became undeniable, and the landscape proved him right. Dry Falls stands today as the world’s most compelling evidence for catastrophic flooding—a reminder that our Earth can be reshaped not just over eons, but in a matter of terrifying days.
The story of Dry Falls is a story of geological wonder and scientific triumph. The Ice Age Floods Institute is dedicated to sharing the science behind these sites and the legacy of pioneers like J Harlen Bretz. We are a volunteer-supported organization, and we need your help to continue our mission of discovery. By becoming a member, you help us preserve the history of the “Greatest Floods on Earth.” Tap the link on your screen to learn more or to make a donation. Thank you for being a part of the IAFI journey.
Estás parado al borde de un fantasma. Con una extensión de casi cinco kilómetros de ancho y una caída de más de 120 metros hacia el cañón que se abre abajo, esto es Dry Falls, o las Cataratas Secas. Hoy, es un acantilado de basalto silencioso y castigado por el sol; pero hace 15,000 años, fue el sitio de la cascada más espectacular del planeta. Para poner su escala en perspectiva: Dry Falls es casi cinco veces más ancha que las Cataratas del Niágara y más del doble de su altura. Si pudieras retroceder en el tiempo, el rugido del agua aquí sería tan fuerte que lo sentirías en tus huesos, y la bruma se elevaría kilómetros hacia la atmósfera.
La historia de Dry Falls es una historia de agua a una escala tan grandiosa que desafía la imaginación moderna. Durante la Edad de Hielo, cuando las masivas represas en Montana fallaron, las aguas liberadas se derramaron por todo el este de Washington. Al entrar en el cauce superior del Grand Coulee, los torrentes surgieron hacia este precipicio. En el punto máximo de estas inundaciones, el volumen de agua que tronaba sobre este acantilado era mayor que el flujo combinado de cada uno de los ríos que existen hoy en la Tierra.
Mientras el agua caía por el borde, creó enormes pozas de inmersión en la base, a unos 120 metros de profundidad, las cuales hoy están ocupadas por los lagos de azul profundo que ves a lo lejos. Sorprendentemente, la superficie del torrente era tan profunda que apenas mostraba una ondulación al pasar sobre el borde. La fuerza turbulenta del agua saturada de lodo arrancó el lecho rocoso de basalto de la cara de las cataratas —capas de lava que se habían enfriado millones de años atrás—. Este proceso causó que el precipicio, que originalmente comenzó kilómetros río abajo, retrocediera, migrando corriente arriba para crear el enorme anfiteatro de paredes verticales en forma de media luna que se extiende ante ti.
Durante décadas, el origen de este lugar fue un misterio. Un geólogo llamado J Harlen Bretz fue el primero en argumentar que solo una “Gran Inundación” podría haber creado tal característica. En su momento, sus ideas fueron consideradas radicales y rechazadas por la comunidad científica, que creía que la superficie de la Tierra solo cambiaba mediante procesos lentos y graduales. Bretz pasó años explorando las Scablands, señalando a Dry Falls como su “prueba irrefutable”. Argumentó que no había ningún río en el área capaz de tallar un cañón de cinco kilómetros de ancho, y por lo tanto, debió haber ocurrido de repente.
Eventualmente, la evidencia se volvió innegable y el paisaje demostró que tenía razón. Dry Falls se mantiene hoy como la evidencia más convincente del mundo de inundaciones catastróficas: un recordatorio de que nuestra Tierra puede ser remodelada no solo a lo largo de eones, sino en cuestión de días aterradores. Esta es una historia de maravilla geológica y triunfo científico. El Instituto de las Inundaciones de la Edad de Hielo se dedica a compartir la ciencia detrás de estos sitios y el legado de pioneros como Bretz. Somos una organización apoyada por voluntarios y necesitamos tu ayuda para continuar nuestra misión. Al convertirte en miembro, nos ayudas a preservar la historia de los torrentes más grandes de la Tierra. Toca el enlace en tu pantalla para obtener más información o realizar una donación. Gracias por ser parte del viaje de la IAFI.